AbsentiA – Ars Nova XIV

El pasado septiembre en WAR dimos por reinaugurada la temporada musical por partida doble en José Díaz, con concierto de Ars Nova XIV y AbsentiA en la Sala Even y en la Sala X con su fiesta de tercer aniversario. En este último caso la presencia femenina fue prácticamente simbólica, con Hardcute Ukelele y The Mamas & The Rachas, por lo que nos centraremos en el primero.

Aquello parecía la vuelta al cole del metal ya que, para muchos, fue el primer concierto de la temporada, después de un verano tranquilote en Sevilla. La gente se saludaba, se ponía al día, corrían las cervezas… sobre todo porque el concierto comenzó con más de una hora de retraso debido a motivos técnicos. Por desgracia, los grupos tuvieron que cargar con el retraso durante toda la noche, y tanto Ars Nova XIV, que abrió la noche, como AbsentiA, se vieron obligados a acortar su repertorio para cumplir con los horarios de la sala.

Nos solemos centrar en la música con conciertos y entrevistas pero lo cierto es que un directo depende en buena parte del sonido de la sala y de la ecualización que dé el técnico. Hasta los mejores grupos han dado conciertos desastrosos por causas ajenas. Por ello, me gustaría dejar constancia de algunas impresiones sobre la Sala Even.

Asistí por primera vez a un concierto poco después de que la abrieran y, sinceramente, lo sufrí mucho. Desde mi humilde opinión, la sala tiene un sonido deficiente por construcción y, hagan lo que hagan, siempre queda un cierto efecto pecera.

Sin embargo, conforme he seguido yendo a conciertos allí he podido comprobar una mejoría drástica e incluso el concierto que nos incumbe sonó considerablemente mejor de lo que esperaba con la presión de la hora. Solo al comienzo de AbsentiA noté ciertos desajustes que impedían distinguir bien el conjunto de la música, si bien los subsanaron rápidamente y en ningún momento llegó a interrumpir el concierto ningún acople.

En ese sentido, me gustaría felicitar a la Sala Even, que consigue sacarle el mejor partido a lo que tiene y ha demostrado que de nada sirve tener un gran equipo si las personas que lo controlan no tienen la capacidad o el interés por hacerlo bien, como vienen siendo mis últimas experiencias con la Sala Malandar.

De vuelta al concierto en sí, la noche me dio la oportunidad de ver en directo a dos grupos muy distintos que no conocía y que disfruté junto al resto de la sala. Ambos destacan por la importancia que le dan a la música, dejando la voz en segundo plano sin perder por eso el interés de los espectadores.

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Como hemos dicho, abrió la noche Ars Nova XIV directo al grano. Su rock con tintes de folk y un toque de todo lo que se pueda imaginar despertó a la sala desde el primer minuto y lanzó a un público que tenía muchas ganas a la pista. Si bien desde el punto de vista técnico no se les puede reprochar nada, sí que es cierto que empezaron algo estáticos y tardaron un par de canciones en calentar motores. Ahora, que una vez se lanzaron nos dejaron claro paraqué estaban ahí. Especialmente destacamos la presencia del guitarrista Gabriel Gómez y la teclista Elena Atencia, que se marcaron además unos solos como el que grabamos, el más impresionante de la noche y en un tono mucho más progresivo de lo habitual, frente a la flauta de Gabriel Vicente, que falta en esa canción, y que proporcionó una línea más animada y céltica a lo largo del concierto. Tocaron canciones de sus diez años de carrera, hasta su último disco, Catorce, e incluso un adelanto de su nuevo trabajo.

El comienzo de la segunda parte del concierto nos pilló casi desprevenidos. Era la noche de AbsentiA y su público estaba deseando verles. Como explicaron en el concierto, llevaban varios años sin tocar en directo debido que la vida les ha separado, de forma bastante literal: al menos tres de sus miembros residen fuera del país y vinieron específicamente para tocar en la sala Even, algunos con un solo ensayo en su espalda o incluso ninguno. Y, pese a todo, en ningún momento hubo fallos perceptibles, algo que demuestra la entrega que tiene el grupo con su música.

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Tocaron canciones de su disco Black And White, publicado el año pasado. Mi favorita fue, sin duda, “Damages from Sin”, canción a la que le tenía echado el ojo desde que escuché el disco por primera vez. Y es que siento pasión por Tchaikovski y la original canción inspirada en El lago de los cisnes de AbsentiA me apasionó y me he pasado una semana antes y después del concierto escuchándola en bucle. El comienzo de la canción es complicado y, aun así, María Barragán no decepcionó, como se aprecia en el vídeo que grabamos; si bien, para mi gusto, le habría venido bien algo más de volumen.

El que sí que estaba bien ecualizado fue Luigi Toribio, que gozó en el directo de un mayor protagonismo que en el disco y nos permitió disfrutar de una actuación expresiva que pasaba de los coros al dueto, sin abandonar el teclado en ningún momento. El grupo actuó con nada menos que dos bajistas, que han formado parte de la formación durante los diez años que celebraban y que se iban turnando para tocar junto a sus compañeros. Ambos hicieron un gran trabajo y se notó que lo disfrutaron. Hacia el final del concierto subieron los dos al escenario y, mientras uno tocaba, el otro cantaba y abrazaba a sus amigos.

AbsentiA estará inactivo pero se nota que sus fans les echaban de menos. Las personas a mi alrededor no solo disfrutaban del concierto ¡sino que hasta se sabían las letras! Desde luego, a nosotras no nos importaría volver a verles en directo ¡y esperamos que no tengamos que esperar al vigésimo aniversario!

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Concierto acústico de Eteddian

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Cualquiera que se mueva por el ambiente metalero de Sevilla y alrededores conoce ya a estas alturas a Eteddian, este grupo de metal sinfónico y power metal fundado hace casi seis años y que acaba de sacar su segundo álbum, Destiny. No es el primer concierto de Eteddian al que voy, pero el pasado 10 de marzo tuve la oportunidad de redescubrirlos. La puesta en escena fue arriesgada, especialmente para un grupo de estas características: por una noche abandonaron las pretensiones de grandeza (y a la mitad del grupo) y dieron una actuación sobria y tranquila, acompañado del puñado de amigos e interesados que se presentaron en la Taberna del Dragón Verde. Ante la ausencia del guitarrista del grupo, el bajista Fran Mora amenizó la velada junto a su compañero Pepe Sánchez, que cambió la batería por un cajón pero si hubo alguien que consiguió destacar fue Bethany Newmann, la cantante, que se lució sin micro ni amplificación, disfrutó del concierto y nos hizo disfrutar a los demás. Se trató de una actuación muy breve y que empezó con un retraso importante aunque bastó para recordarnos que Sevilla no está muerta y que quien no tiene plan para el vienes por la noche es porque no quiere.